Nuestros descubrimientos
Calamansi

Calamansi es uno de esos pequeños tesoros que descubres rápidamente cuando llegas a Filipinas. Este diminuto cítrico, a medio camino entre la lima y la mandarina, se encuentra absolutamente en todas partes. En platos, salsas, bebidas, prensado sobre pescado a la parrilla o mezclado con salsa de soja, acompaña casi todas las comidas.
Su piel es verde, a veces ligeramente anaranjada, y su pulpa es sorprendentemente jugosa para un fruto tan pequeño. El sabor es franco y muy alimonado, vivaz y picante, sin ese amargor que a veces encontramos en el limón clásico. Lo que nos llamó la atención es que nunca es demasiado dulce: aporta frescura y vitalidad sin apelmazar el plato.
Rápidamente entendemos por qué los filipinos los colocan en todas partes. Unas gotas bastan para condimentar un plato, equilibrar un caldo o transformar un simple vaso de agua en una bebida refrescante. Es un sabor que ahora asociamos completamente con este viaje, y que inevitablemente buscaremos redescubrir una vez que regresemos.
