Nuestra historia
Cómo se conocieron Matthieu y Sébastien, y todo lo que vino después
Lausana, octubre de 2016. Todo empezó en una app de citas y varios meses de casi-encuentros antes de vernos por fin en persona.
Desde esa noche, nuestra historia se construyó de forma natural, con comunicación, confianza y una idea simple: avanzar como equipo.
Lausana, octubre de 2016
Después de meses escribiéndonos sin conseguir coincidir, por fin nos cruzamos. Matthieu estaba tímido, Sébastien hablaba por dos. Esa noche todavía no sabíamos qué iba a pasar.
La segunda cita lo cambió todo. Se instaló algo entre nosotros, sin necesidad de ponerle nombre.
Una historia que se escribió sola
Nunca tuvimos la conversación oficial de "ahora somos pareja". Ocurrió de manera natural. Unas noches juntos, luego casi todas, luego todas. Un día simplemente entendimos que vivíamos juntos.
Ese ritmo sigue hoy: las cosas se colocan solas y nosotros las dejamos crecer.
Budapest, nuestro primer viaje
Unos meses después de conocernos, volamos a Budapest. Fue una revelación: queríamos lo mismo de un viaje, el mismo equilibrio entre curiosidad, cultura, placer y descanso.
Desde entonces, un viaje llevó a otro. Cada salida confirmó lo mismo: viajamos bien juntos.
Lo que nos mantiene unidos
Hablamos mucho. Cuando algo no va bien, lo decimos. No siempre es cómodo, pero evita los malentendidos silenciosos que desgastan una relación.
Sobre todo, funcionamos como un equipo real: apoyarnos, relevarnos cuando uno está cansado, celebrar los éxitos del otro y resolver los desacuerdos en privado.
La idea de la vuelta al mundo
La vuelta al mundo empezó como un sueño del que hablábamos de vez en cuando. Hasta que un día la conversación se volvió concreta: pusimos una fecha y el proyecto se hizo real.
No huíamos de nada. Elegimos avanzar hacia algo: tiempo, presencia y la oportunidad de descubrir el mundo mientras tenemos energía para hacerlo.
Lo que viene después
No sabemos exactamente quiénes seremos al volver, y esa es parte de la idea. Escribimos, fotografiamos y conocemos personas que nunca habríamos encontrado de otra manera.
El resto se escribe en el camino, como el resto de nuestra historia.