Marrakech, una explosión de colores y el sabor de otro lugar

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6 de febrero de 2024

Marrakech, una explosión de colores y el sabor de otro lugar

Llegamos a Marrakech en invierno, cuando en Europa todavía hace frío pero la ciudad brilla con un sol deslumbrante. Marrakech es salvaje en muchos sentidos, un verdadero concentrado de cambio de escenario. Para ambos, acostumbrados a las ciudades europeas, fue un shock cultural y sensorial. Todo es diferente: los bulliciosos zocos, el olor a especias, las paredes rojas que brillan al atardecer, el azul profundo de los jardines, el llamado a la oración que resuena en el aire seco. Aunque culturalmente a veces parecía lo contrario de lo que conocemos, aún así lo apreciamos. Estar lejos de nuestr

Llegamos a Marrakech en invierno, cuando en Europa todavía hace frío pero la ciudad brilla con un sol deslumbrante. Marrakech es salvaje en muchos sentidos, un verdadero concentrado de cambio de escenario.

Para ambos, acostumbrados a las ciudades europeas, fue un shock cultural y sensorial. Todo es diferente: los bulliciosos zocos, el olor a especias, las paredes rojas que brillan al atardecer, el azul profundo de los jardines, el llamado a la oración que resuena en el aire seco.

Aunque culturalmente a veces parecía lo contrario de lo que conocemos, aún así lo apreciamos. Estar lejos de nuestra rutina en un lugar donde cada detalle cuenta otra historia fue algo precioso.

Marrakech nos brindó un sol generoso, paisajes impresionantes y colores vibrantes. Un viaje corto, pero que nos dejó una sensación de belleza y asombro.